Como os digo, es una auténtica maravilla el ir caminando con el día… con el frescor de la mañana se anda muy bien… unicamente que se tarda en calentar si los primeros kilómetros son por la parte más umbría… pero aun asi con el calor de la charla con los amigos se va haciendo camino como decía el poeta.
Se puede ver incluso la bruma levantarse de los arroyos, esos arroyos que bajan de la montaña con unas aguas limpias y frescas… claro que, a esas horas no apetece meter los pies, al finalizar la etapa si, por supuesto.
Después, otro de los alicientes del caminante es pasar, ver y charlar con gentes que habitan esos pueblucos pequeños que son aún más pequeños pero inmensamente sabios ya que están poblados por gente mayor, gente que ha vivido toda la vida allí y que conservan todas las tradiciones y saber, aunque utilicen ya la nueva tecnología por llamarlo de alguna manera….


